...Que cuando va al mercado le gritan ¡oohh, la la!!
Bueno… la verdad yo no tengo ninguna tía que se llame Mónica, amiga si… Pero tía ¡no! Y fíjense que estuve tratando de hacer memoria sobre alguna canción que hable sobre las tías, pero pues creo que el personaje es poco comercial para los autores, no cuenta con reconocimiento oficial o de plano… pues se olvida que las tías también deberían tener una canción y más aun, un día para festejarlas.
Las tías vienen en muchas variedades, las que son hermanas de nuestros padres o aquellas amigas de la familia que son merecedoras del título. Hay tías gordas, tías flacas, tías solteras y tías casadas; algunas han hecho favor de proveernos con algunos fantásticos primos, que para muchos vienen a ser otros hermanos. Hay tías que viven cerca de nosotros y otras que frecuentamos menos. Unas tías son la buena onda, otras son medio amargosonas y otras… te dan besos ensalivados (esa categoría es como de las tías viejitas, que ya mas bien, son tías abuelas y catalogan como en la división de abuelitas). Unas tías son deportistas, otras son más intelectuales. Unas se maquillan y visten padrísimo, otras digamos que son más naturales. Como les dije… hay una gran variedad. Hay quienes tenemos muchas tías porque nuestros papás vienen de familias grandes. En el caso de familias pequeñas, pues el surtido es más escaso, pero siempre hay una o dos tías que ocupan un lugar especial en el corazón.
Cuando eres niño, siempre hay una tía que es mas como una versión real de Mary Poppins: te lee cuentos, dibuja contigo, juega a las escondidillas, te compra helados, se pone a bailar, adora a tu perro y cuando tu mamá te regaña, te abraza y seca tus lágrimas. Si te caes, te cura el raspón y ¡no duele!, te pone curitas de personajes y luego te compra un chocolate. Es la tía que te encanta visitar, cuando tus papás te llevan a su casa, estás fascinado. Si eres niña te gusta ponerte sus zapatos, si es tía soltera seguro tiene muñecos de peluche en su cuarto ¡Y te los presta! Cuando la tía ya es casada, hace tu postre favorito, te tiene un mantel individual y plato especial, generalmente coordinados. Hay tías que hacen las delicias de la infancia. Pero el tiempo no perdona, y los niños nos volvemos adultos, y entonces las tías también cambian. Bueno… un poco, siguen siendo guapas, lindas; por supuesto, también maduran. Entonces… la tía es más como una buena amiga, platicas, te echas un “cafecito, hasta te fumas un cigarrito con ella, pues porque no, ¡Si ya eres grande! Te da recetas de cocina y hasta te presta su coche o tú la llevas a donde necesite. Muchas veces dejas de decirle “tía” ¡y la llamas por su nombre! Rara vez una tía te dirá que “no” a algo que tu le pidas y normalmente sus palabras no te caen tan "gordas" como el rollo que te tiran tus papás (que al fin y al cabo es lo mismo, pero si la tía lo dice, es más digerible).
Al paso del tiempo, resulta que un buen día, uno de tus hermanos te notifica que eres una “Tía en vías de desarrollo” es decir… que pronto vendrá un hermoso bebé que te otorgará el título. ¡Es bien padre! Porque te das cuenta que ser tía es un poquito como ser mamá, pero “cool” como dirían mis sobrinas. Y pues es igual, nadie te enseña, vas experimentando pero definitivamente tienes una idea de lo que quieres ser para tus sobrinos. En mi caso, me he dado cuenta de que mucho del cariño que siento por mis tías es gracias a lo que vivimos en mi infancia, y que tarde o temprano una tía puede ayudar a llenar el vacío que una madre puede dejar si por alguna razón ella falta. Así que mi idea de ser tía ha sido llenar a mis sobrinas de experiencias y recuerdos, que puedan atesorar a lo largo de su vida y que las haga sentir amadas y especiales. Hoy soy para ellas “Titi” como cariñosamente me llaman, el día de mañana espero ser una amiga, un apoyo, tener palabras sensatas para orientarlas cuando lo necesiten y un abrazo consolador cuando la vida las enfrente a pruebas que puedan ser dolorosas.
Recuerdo con cariño a mis tías, con unas convivo mas, con unas convivo menos. Todas mis tías vienen por parte de mi mami, que tuvo muchas hermanas. Mi papá solo tiene hermanos. También hay tíos especiales, pero las tías siempre son lo que más se asemeja a una madre. Cuando la mía estuvo tan enferma, mis tías fueron mi apoyo, una me ayudaba con la logística de los cuidados, otra me escuchaba con caja de "Kleenex" a la mano. Cuando ya no tuve a mi mamá, siendo adulta, aun la necesitaba y tuve una tía que me ayudó, que me dio consejos, que escuchó mis preocupaciones y me dio guía para tomar la mejor decisión. Y tengo otra tía que a pesar de la distancia siempre supo darme su cariño y alegría, mas otra que aun cuando por circunstancias de la vida dejó de convivir con la familia en general, llenó mi infancia de momentos que aun recuerdo con cariño (aderezados con gelatinas "Art" de grosella y libros de iluminar).
En este mes de mayo, evidentemente recuerdo con amor a mi madre y no habiendo un día para las tías, les dedico esta entrada de mi blog a ellas.
Los dejo finalmente con esta cita, que me encanta:
“Solo una tía puede dar abrazos como una madre, mantener secretos como una hermana y amar como una amiga”.”
¡Los saludo!
Y también hay "tías parche". Aquellas amigas de la familia que aunque no tienen un lazo sanguíneo directo, tienen uno más estrecho por vías del corazón.
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